Cómo superar el duelo genético

duelo genético

El llamado “duelo genético” es el proceso de tristeza o dolor moral por el cual algunos hombres y mujeres pasan cuando reciben la noticia de que no podrán utilizar sus gametos para concebir a sus hijos.

En muchas ocasiones en un proceso de reproducción asistida el especialista comunica a la pareja que no podrá utilizar los óvulos o los espermatozoides debido a diferentes causas. Entonces es cuando se recomiendan opciones como:

Ovodonación: Una mujer dona sus óvulos a otra, que luego se fecundan en el laboratorio, con el semen de la pareja o de un donante, mediante FIV. Posteriormente se transfiere el embrión al útero de la mujer receptora
Donación de semen, a través de nuestro banco de semen Criobanc: Se recurre a semen de donante cuando el semen de la pareja no tiene capacidad para fecundar, o no existen espermatozoides en el eyaculado o bien la mujer no tiene pareja masculina como el caso de mujeres solteras o con parejas del mismo sexo.
Donación de embriones: Cuando no hay la posibilidad de utilizar los gametos de uno de los miembros de la pareja o de ambos, existe una opción reproductiva que consiste en “adoptar” los embriones procedentes de otros tratamientos de reproducción asistida, cuyos pacientes lograron embarazo y decidieron donar los embriones congelados a otras parejas.

Técnicamente estos tratamientos ofrecen unos elevados porcentaje de éxito y se presentan como una opción ante la imposibilidad de utilizar los propios gametos, pero a veces los pacientes son reticentes a aceptar gametos que no son propios. Sienten tristeza y frustración ante la idea que su futuro hijo no vaya a contar con el material genético de uno o de ambos. Se plantean dudas sobre su vinculación con el niño, experimentan frustración porque piensan que su futuro bebé no tendrá sus rasgos físicos o miedo sobre cómo afrontar posibles preguntas del niño sobre su origen.

Este miedo y dolor se conoce como “duelo genético” y es necesario afrontarlo. Para ello los psicólogos recomiendan hablar abiertamente sobre el tema y mucha comunicación entre los miembros de la pareja. Más allá de la carga genética, los especialistas aconsejan centrarse en el objetivo final, que es tener un hijo, las razones por las que la pareja quiere emprender el camino de la paternidad y todos los sentimientos positivos que le inspira la llegada de su vástago.

Una vez pasado un tiempo prudencial en el que la pareja deberá aceptar sus sentimientos y “dejarlos que fluyan” poco a poco, comienza a ver la ovodonación, donación de semen o adopción de embriones como las soluciones para cumplir su sueño de tener un hijo. Logra “reilusionarse” con la probabilidad de tener a su bebé. Es entonces cuando se encuentra ya preparada para comenzar con alguna de las varias opciones que brinda la reproducción asistida.

Además, en este caso la ciencia está a nuestro favor. Recientes estudios han demostrado que la madre es capaz de modificar genéticamente la expresión de los genes del embrión en las primeras semanas de gestación, en un proceso que se explica por la nueva disciplina que es la “epigenética”. Es decir que el vínculo entre madre e hijo, durante la gestación es tan íntimo que esa interrelación condiciona la expresión genética de ese niño. De ese modo sucede ya con los propios hermanos de los mismos padres pues no todos son idénticos ni física ni psicológicamente a pesar de proceder de los gametos de ambos padres.

En todo caso, todos los pacientes de Zygos, hayan pasado o no por un duelo genético, coinciden en afirmar que, cuando logran tener a sus hijos en brazos, se les olvida todo el tratamiento de reproducción asistida y los sentimientos de frustación que pudieron sufrir en algún momento del proceso.

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