Preservar la fertilidad en caso de Linfoma

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Fuente imagen: www.gepac.es

• La incidencia de cáncer entre los 15 y los 19 años es de 202 casos por cada millón de niños cada año y es mayor la incidencia en el sexo masculino
• El linfoma representa el 20% de estos cánceres y el linfoma de Hodgkin el 12%
• Cada año son diagnosticados más de 6.000 nuevos casos de Linfoma
• Los médicos especializados en medicina reproductiva recomiendan aumentar el flujo de información médico-paciente acerca de los efectos de los tratamientos sobre la fertilidad y los métodos de preservación de la misma
• También se invita a los pacientes a preguntar a sus médicos en torno a estas cuestiones
• En Galicia existen bancos como Criobanc, que permite almacenar muestras seminales de pacientes que van a someterse a tratamientos oncológicos que puedan comprometer su fertilidad futura

El pasado 15 de septiembre se celebró el Día Mundial del Linfoma, una enfermedad cuya incidencia está aumentando en los países desarrollados probablemente debido a factores contaminantes ambientales y en general al envejecimiento de la población.
Afecta a los ganglios linfáticos, pero también a otros órganos donde hay células linfoides (bazo, tubo digestivo, hígado, pulmón, médula ósea…). Su índice de curación es del 80% si el Linfoma es tratado a tiempo. Los médicos informan sobre algunas de las secuelas que pueden aparecer tras el tratamiento, como es la pérdida de la fertilidad, por la acción del tratamiento, sobre los espermatozoides ya que se emplean fármacos agresivos que no distinguen entre células cancerígenas y reproductoras (espermatozoides y óvulos). La infertilidad o esterilidad sobrevenidas también dependen del tipo de tratamiento, el lugar del cuerpo donde se aplique o la edad.
Normalmente, cuando un paciente es diagnosticado de Linfoma, la mayor e inmediata preocupación tanto de él, su entorno familiar y de su médico es salvar la vida, por lo que cuestiones como el tener hijos quedan en un segundo plano. Sin embargo, esto puede ser motivo de arrepentimiento futuro, especialmente en el caso de pacientes jóvenes (incluso en la pubertad) y/o aquéllos que no han tenido descendencia todavía. Para preservar la fertilidad, los especialistas en medicina reproductiva recomiendan la congelación de semen y óvulos antes del tratamiento, con el fin de que éstos puedan ser utilizados una vez superado el Linfoma. Por tanto es fundamental que los oncólogos suministren información a los pacientes sobre las consecuencias del tratamiento en la fertilidad y a dónde pueden acudir para poder congelar o criopreservar ovocitos y espermatozoides, debido a que a veces falta coordinación entre las unidades oncológicas y las de fertilidad.
En relación a esto, Jesús, quien a los 25 años se enfrentó a un Linfoma, comenta que “cuando te diagnostican un cáncer lo que quieres es que todo salga bien y no piensas en los niños pero los médicos deberían aconsejarte (congelar el semen) por si quieres tener familia en el futuro. Debería de haber un convenio para saber a dónde puedes ir a congelar semen. También creo que se debería de informar a las chicas sobre métodos de criopreservación de óvulos. Pienso que debería de haber más información sobre cualquier tratamiento que traiga como consecuencia la esterilidad. Además, con más naturalidad”, termina Jesús.
Él, tras una búsqueda por su cuenta antes de iniciar su tratamiento, decidió almacenar su muestra seminal en el banco gallego Criobanc, perteneciente a la clínica compostelana Zygos. Gracias a esto, a los 31 pudo recuperar su muestra y cumplir su sueño de ser padre junto a su pareja.

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